Cómo planificar tu temporada de triatlón 2027

Las plazas para el Mundial no se ganan en la carrera. Se ganan meses antes.

Las salidas que construyen una temporada no salen en ninguna foto. No hay meta, no hay resultado que publicar. Hay un martes de noviembre, solo, sosteniendo un número de potencia que da hasta vergüenza de lo fácil que es. Esa sesión es la que decide si llegas a la línea de salida en tu mejor momento o si llegas ya cansado.

Grupo de triatletas rodando en fila por una carretera arbolada de Girona durante una salida de base
Una salida de base cerca de Girona. Sin resultado, sin foto de meta, y la razón de que la temporada funcione.

Todos los atletas a los que he llevado a un Mundial de IRONMAN o de 70.3 habían calculado esa meta muchos meses antes, con un plan y con hitos intermedios. Ninguno llegó entrenando fuerte cuando le apetecía.

Octubre es cuando me siento con cada atleta a planificar la temporada siguiente. El método es siempre el mismo, cinco pasos.

Empieza por el final

Primero la carrera objetivo, después el clasificatorio, y a partir de ahí hacia atrás. El orden importa más de lo que parece.

Un clasificatorio no es una carrera cualquiera del calendario. Tiene fecha, tiene nivel, tiene un número concreto de plazas para tu grupo de edad y tiene un roll-down que se comporta distinto en cada prueba. Elegirlo tarde significa quedarte con lo que sobra, y lo que sobra suele ser justo la carrera que peor te va.

Con las dos fechas cerradas, lo demás es aritmética: cuántas semanas tienes, cuántas pueden ser duras, dónde cae el afinamiento y cuánto sitio queda para la base. Y si los números no salen, mejor enterarse en octubre que en mayo.

Triatleta con maillot TRIMAX ante el arco de meta del Campeonato del Mundo IRONMAN 70.3 en Niza
El arco de meta del Mundial 70.3 en Niza. Todo lo de arriba se construye hacia atrás desde una mañana como esta.

Revisa antes de planificar

Antes de escribir una sola sesión miramos atrás, a la temporada que acaba de terminar. Qué funcionó, qué no, y por qué.

Este es el paso que todo el mundo quiere saltarse, porque releer una temporada que salió mal no apetece. Pero los datos no tienen sentimientos. La curva de potencia, el ritmo de nado en umbral, cómo aguantaste la última hora corriendo, las semanas en las que el plan dejó de ejecutarse sin que nadie dijera nada: está todo ahí. Los patrones se repiten hasta que alguien los nombra.

Casi siempre lo que falta no es una sesión. Es un mes entero.

Construye la base ahora

Volumen aeróbico, fuerza y técnica. La intensidad viene después, y viene encima de algo.

La base es donde subes el techo contra el que vas a empujar el resto del año. Es también la fase que menos recompensa da por el camino, y por eso es la primera que se recorta. Nadie termina un rodaje suave de tres horas sintiéndose un héroe.

La fuerza va aquí, en los meses en los que no compite con las sesiones específicas. Y la técnica también, sobre todo en el agua, donde cambiar algo del gesto necesita semanas de repetición a baja intensidad antes de que sobreviva al ritmo de carrera.

Planifica con tu vida real

El trabajo, la familia y los viajes forman parte del plan. No son obstáculos del plan.

Un plan que da por hecha una semana perfecta se rompe en la primera semana imperfecta, y entonces el atleta se siente culpable de un fallo que venía de fábrica. Prefiero montar una temporada sobre las cuatro o cinco sesiones que vas a hacer de verdad cada semana que sobre las nueve que harías en una vida ideal.

La constancia durante veinte semanas gana a la intensidad durante tres. Y no es una pelea reñida.

Mide y ajusta

Cada semana, con datos y con sinceridad.

La parte de datos es la fácil: carga de entrenamiento, cómo van las curvas de forma y fatiga, el HRV cuando se mide bien, los números de cada test. La parte sincera es más difícil y pesa más. Cómo se sintió de verdad la sesión. Qué te saltaste y por qué. Si estás durmiendo.

Un plan es una hipótesis. Cada semana la confirma o te dice que la cambies.

El error que veo cada invierno

Siempre el mismo: atletas que no quieren bajar el ritmo.

Las sesiones de base tienen que ser suaves. Ya subirán de intensidad cuando toque, y cuándo toca está escrito en el plan. Pero lo suave da sensación de no estar haciendo nada, así que el rodaje fácil se va arriba poco a poco hasta quedarse en esa zona media que cansa de verdad y no genera adaptación de verdad.

Esos atletas tienen una temporada plana. Están decentes en febrero, igual de decentes en julio, y no tienen pico cuando hace falta. Entrenaron mucho y no llegaron a ningún sitio concreto.

Suave cuando toca construir base. Fuerte cuando toca ir fuerte. Lo único que no funciona es vivir en el término medio cómodo.

Por dónde empezar

Si lees esto en octubre vas con tiempo, y ir con tiempo es justo de lo que va todo esto. Elige la carrera objetivo. Busca el clasificatorio. Sé honesto con la temporada que acaba de terminar. Y construye desde ahí.

Si prefieres no hacerlo solo, abro un número limitado de plazas cada temporada y la primera llamada no cuesta nada. Puedes ver cómo trabajo en la página de entrenamiento online.

Así que dime: ¿cuál es tu gran objetivo para 2027?

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